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jueves, 16 de mayo de 2013

The Hunt




Dir. Thomas Vinterberg (2012)


Abandonar en el año 2005 los postulados del movimiento cinematográfico Dogma 95, o como ellos lo denominan el “voto de castidad” que supone el decálogo de reglas creadas junto a Lars Von Triers,  lleva a Vinterbert a dirigir dos grandes películas, Submarino (2010) y The Hunt. La rigidez de las normas establecidas  por los amigos Vinterbert y Triers, en mi opinión, merma considerablemente la creatividad y la originalidad en la realización  de sus películas. El éxito de La celebración (Vinterbert, 1998) y de Los idiotas (Triers, 1998) no se vio continuado, en parte, por la presunta fidelidad a esas normas puristas basadas en temas tradicionales de linealidad de guion, actuación, tema y a la supresión total de efectos técnicos.







En La caza, Thomas Vinterber nos muestra desde su comienzo las claves que darán lugar al desarrollo de la película. Lejos de perder intensidad el relato, al desvelar en sus primeros quince minutos toda su base argumental, va tejiendo una trama que lleva al espectador a la indignación y a la desesperación final. Su protagonista, el actor danes de moda, Mads Mikkelsen (también en Una boda Real) y premiado en Cannes 2012, sufre la persecución y el rechazo de la comunidad donde vive e incluso de sus amigos, como consecuencia de un prejuicio malévolo. Con menos violencia manifiesta, con respecto a su entorno social, que la película de Sam Peckinpah Perros de Paja(1971), pero quizás con mayor violencia subliminal, el director hace un ejercicio solvente de credibilidad en su historia.



El argumento de The Hunt es absolutamente reconocible. En la prensa y la televisión continuamente aparecen los mismos hechos siempre enjuiciados y condenados precipitadamente y de forma irreflexiva. Esos temas, nacidos al amparo de una suposición con escaso fundamento, pero  basados en la supuesta autoridad moral que se confiere inequívocamente a determinados protagonistas de nuestra sociedad, como policías, educadores, curas, niños… refuerzan, a menudo, las imperfecciones de sistemas sociales incluso tan supuestamente  avanzados  como los de los países nórdicos, como ya pudimos ver en la excelente película Play(2011) de Ruben Östlund.





La predisposición social a demonizar determinados temas, llevan a prejuzgar y condenar sin ningún argumento supuestas conductas que tan solo existen en las mentes inquisitorias. 

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