Frozen films. Trilogía del frío
El paisaje gélido de los bosques
boreales, los ríos de hielo y mares congelados, me producen una atracción difícil de explicar.
El impacto visual de estas imágenes provoca en mi cerebro una sensación que se
mueve desde el desasosiego al bienestar, de la angustia a la tranquilidad, del dolor al consuelo, de lo sombrío a lo
bello.
El inmenso e inhóspito desierto de mar sólido; los amenazantes
ríos y lagos de quebradizos suelos helados, dispuestos a engullir, en un instante, todo lo que se mueve sobre su
superficie; los fantasmagóricos bosques de abetos impregnados de un frio algodón
asesino; las tenues claraboyas
boscosas que filtran la apagada luz
invernal ártica; los rectos caminos hacia el infinito, trazados por huellas al
instante perecederas; el viento, siempre acompañado de un fino polvo glacial;
todo este imaginario, configura un panorama que propicia y
enriquece la narración de historias
íntimas de épicos supervivientes que buscan
incansables en los rincones del alma.
Las tres películas de esta
entrada comparten territorios y sensibilidades. Son historias sórdidas de
mujeres que se crecen con la adversidad; es el regreso de un padre a la naturaleza para proteger a su hija del mundo exterior; y será la
tortuosa relación de una madre y su
hijo, y su dilema interior: entre lo racional
y lo espiritual, ella, y entre el
amor y el odio, él.
Historias, que aderezadas con la
paleta cromática de fríos colores, componen tres magníficos cuadros de cine Frozen.
Frozen
River (2008)
Película dirigida por Courtney
Hunt en 2008 e interpretada excelentemente por Melissa Leo, ganadora de un
oscar en 2010 por The Fighter. Las protagonistas del film son dos madres
que luchan con todas sus fueras y
escasos medios por garantizar la supervivencia de sus hijos en un entorno
hostil.
La vida en la reserva Mohawk, el racismo, las condiciones laborales de las clases más desfavorecidas, la inmigración clandestina entre Canadá y Estados Unidos cruzando las aguas heladas del rio San Lorenzo, las difíciles relaciones madre-hijos en entornos precarios, el abandono del padre, etc…, son los elementos que configuran el universo de Frozen River.
Con una puesta en escena sobria, el retrato del frio y el hielo dan veracidad a la historia que nos cuenta Courtney Hunt.
Curling
(2010)
El curling es un deporte muy popular en Canadá que se practica en una pista de hielo. Consiste en lanzar deslizando grandes piedras de granito de 20 kilos hacia un objetivo; durante el recorrido de la piedra, el equipo facilita el avance o la dirección de la misma, mediante una especie de "cepillos”, hasta conseguir que una de las piedras lanzadas quede lo más próxima posible al centro de la diana dibujada en el suelo.
Curling también es el título de esta sorprendente película estrenada en 2010 en el Festival de Locano (Suiza), donde obtuvo el Leopardo de Plata al mejor director, Denis Côté y al mejor actor, Emmanuel Bilodeau.
Al protagonista de esta película, el entorno que rodea su vida le produce desconfianza; y en su afán por proteger a su única hija, decide recluirla en casa alejada de los peligros del mundo exterior y de las malas compañías.
El análisis que hace el director,
Denis Côté, de los personajes que intervienen en su film, aportan desasosiego a
la trama de la película. El director usa recursos narrativos que añaden la
intriga necesaria para mantener al espectador constantemente en tensión. La
presencia omnipresente de un paisaje helado, semidesértico, ayuda en la tarea de
coreografiar esa inquietud y angustia.
No
llores, vuela (2014)
Con tan corta carrera, Claudia Llosa, goza de un merecido prestigio en el mundo del cine –Oso de Oro en la Berlinale de 2009 por La teta asustada-. Sus películas, dotadas de una peculiar forma narrativa, todavía no han cautivado al público de masas. La directora de Aloft –su título en inglés-, rodó sus exteriores de marzo a abril de 2013 en la provincia de Manitoba, junto a la Bahía de Hudson (Canadá). La película está coproducida por España, Canadá y Francia y cuenta con un elenco de actores internacionales encabezado por Jennifer Connelly, Cillian Murphy, Oona Chaplin y Mélanie Laurent.
Los esfuerzos de una madre por
sanar a uno de sus hijos, la llevan a recorrer un largo camino interior desde
la razón a la ilusión, hasta que un accidente trunca el sinuoso recorrido. A partir de
ese momento la vida del hijo mayor y su madre se separan bruscamente para
converger en un balsámico final.
Como el gran vuelo circular del halcón, que vuelve a la mano del cetrero después de dibujar una gran órbita en el inmenso cielo, madre e hijo caminan en círculo hasta fundirse en un emotivo abrazo final.
En definitiva, una película que comienza cautivándote y acaba envolviéndote de magia y sentimiento.






