Dir. Charlotte
Zwerin (1988)
"Tocaba cada
nota como asombrado por la anterior, como si cada roce de los dedos en el
teclado corrigiera un error y dicho roce a su vez deviniera un error a corregir
y así la melodía nunca terminaba exactamente según lo previsto. A veces parecía
que la canción acababa del revés o que se había construido toda ella a partir
de errores. Sus manos eran como dos jugadores de raquetbol tratando de pillarse
desprevenidos, sus dedos intentaban engañarse continuamente. Pero reinaba una
lógica, una lógica exclusiva de Monk: si tocabas siempre la nota más inesperada
emergía una forma, un negativo de lo que se esperaba de inicio. Tenías siempre
la impresión de que en el centro del tema latía una bella melodía que había
salido de espaldas, del revés. Escucharle era como ver a una persona inquieta,
te incomodaba hasta que te inquietabas con ella."
Nunca pensé que se pudiera describir con tanta
exactitud la singular manera de
interpretar al piano del maestro Thelonius Monk, estaba equivocado. El texto que encabeza esta
entrada está extraído de la reedición de
la novela de 1997 “Pero Hermoso: un
libro de jazz”, de Geoff Dyer. El
libro está basado en episodios y anécdotas de la vida de ocho mitos del jazz:
Duke Ellington, Lester Young, Thelonious
Monk, Bud Powell, Ben Webster, Chet Baker, Charles Mingus y Art Pepper; y compone un collage imprescindible para
conocer y disfrutar de la auténtica
sustancia del jazz.
En el capítulo dedicado a Thelonious Monk, se cuentan vivencias y se reproducen frases que también aparecen en la película que, sobre el mítico músico, realizó la documentalista Charlotte Zwerin.
En el capítulo dedicado a Thelonious Monk, se cuentan vivencias y se reproducen frases que también aparecen en la película que, sobre el mítico músico, realizó la documentalista Charlotte Zwerin.

En 1988, Malpaso Company –la productora de Clint Eastwod- produce el documental dirigido por Charlotte Zwerin: Thelonius Monk: Straght, no Chases. La película, elogiada por toda la crítica, da una visión diferente del genio del jazz Thelonius Monk. El proyecto surge cuando en la década de los ochenta se encuentra una gran cantidad de archivos visuales inéditos de Monk. Con este material, su directora construye un inmenso documental sobre la vida del pianista de bebop más influyente del jazz. Se mezclan imágenes de ensayos y actuaciones en directo de Monk y su grupo, así como entrevistas póstumas con familiares y amigos del músico. La figura de Eastwood y su pasión por el jazz, marcada en sus films desde el comienzo de su carrera como realizador, juegan un papel decisivo en la financiación de la película de Zwerin.


Como estamos en un blog de cine, recordaré algunas películas de Eastwood donde
el jazz está presente. En 1971, su primera película como director, Play misy for
me, muestra fragmentos de actuaciones de Cannonball Adderley y de Hohny Otis.
La banda sonora de la celebérrima Los puentes de Madison (1995) rezuma jazz por los
cuatro costados. En la línea de fuego (1993), el
veterano agente especial Frank Horrigan, lastrado por su fracaso en la protección del presidente John F. Kennedy durante su visita a Dallas en
noviembre de 1963, cuando llega a su casa agotado después del duro trabajo de
seguridad, se relaja escuchando el King
of Blues de Miles Davis.

Mención aparte merecen las tres horas de Bird. Estrenada 1988, un año antes que el
documental de Thelonius Monk, cuenta sin recrearse en lo morboso, la llegada a
Nueva York en 1940 de Charlie Parker, leyenda del jazz y padre de Bebop junto
con Gillispie; las relaciones con sus compañeros músicos, las discográficas,
el alcohol y las drogas; y su trágica muerte en 1955, a los 34 años, víctima de la
depresión por la muerte de una hija y sus adicciones.




