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lunes, 21 de diciembre de 2015

Frozen films


Frozen films. Trilogía del frío


El paisaje gélido de los bosques boreales, los ríos de hielo y mares congelados,  me producen una atracción difícil de explicar. El impacto visual de estas imágenes provoca en mi cerebro una sensación que se mueve desde el desasosiego al bienestar, de la angustia a la tranquilidad,  del dolor al consuelo, de lo sombrío a lo bello.

El inmenso  e inhóspito desierto de mar sólido; los amenazantes ríos y lagos de quebradizos suelos helados, dispuestos a engullir,  en un instante, todo lo que se mueve sobre su superficie; los fantasmagóricos bosques de abetos impregnados de un frio algodón asesino;  las tenues claraboyas boscosas  que filtran la apagada luz invernal ártica; los rectos caminos hacia el infinito, trazados por huellas al instante perecederas; el viento, siempre acompañado de un fino polvo  glacial;  todo este imaginario, configura un panorama que propicia y enriquece  la narración de historias íntimas de épicos supervivientes que  buscan  incansables en los rincones del alma.

Las tres películas de esta entrada comparten territorios y sensibilidades. Son historias sórdidas de mujeres que se crecen con la adversidad;  es el regreso de un padre  a la naturaleza para  proteger a su hija del mundo exterior; y será la tortuosa relación de una madre y  su hijo, y su dilema interior: entre lo racional  y lo espiritual, ella,  y entre el amor y el odio, él.

Historias, que aderezadas con la paleta cromática de fríos colores, componen tres magníficos  cuadros de cine Frozen.







    Frozen River (2008)

Película dirigida por Courtney Hunt en 2008 e interpretada excelentemente por Melissa Leo, ganadora de un oscar en 2010 por The Fighter. Las protagonistas del film son dos madres que  luchan con todas sus fueras y escasos medios por garantizar la supervivencia de sus hijos en un entorno hostil.



La vida en la reserva Mohawk, el racismo, las condiciones laborales de las clases más desfavorecidas, la inmigración clandestina entre Canadá y Estados Unidos cruzando las aguas heladas del rio San Lorenzo, las difíciles relaciones madre-hijos en entornos precarios, el abandono del padre, etc…, son los elementos que configuran el universo de Frozen River.



Con una puesta en escena sobria, el retrato del frio y el hielo dan veracidad a la historia que nos cuenta Courtney Hunt.





    Curling (2010)

El curling es un deporte muy popular en Canadá que se practica en una pista de hielo. Consiste en lanzar deslizando grandes piedras de granito de 20 kilos hacia un objetivo; durante el recorrido de la piedra,  el equipo facilita el avance o la dirección  de la misma, mediante una especie de "cepillos”, hasta conseguir que una de las piedras lanzadas quede lo más próxima posible al centro de la diana dibujada en el suelo.



Curling también es el título de esta sorprendente película estrenada en 2010 en el Festival de Locano (Suiza),  donde obtuvo el Leopardo de Plata al mejor director, Denis Côté y al mejor actor, Emmanuel Bilodeau.

Al protagonista de esta película, el entorno que rodea su vida le produce desconfianza; y en su afán por proteger a su única hija, decide recluirla en  casa alejada de los peligros del mundo exterior y de las malas compañías.



El análisis que hace el director, Denis Côté, de los personajes que intervienen en su film, aportan desasosiego a la trama de la película. El director usa recursos narrativos que añaden la intriga necesaria para mantener al espectador constantemente en tensión. La presencia omnipresente de un paisaje helado, semidesértico, ayuda en la tarea de coreografiar esa inquietud y angustia.



    No llores, vuela (2014)

En el año 2014, la realizadora peruana  Claudia Llosa estrena su última película: No llores,  vuela. 
 

Con tan corta carrera, Claudia Llosa,   goza de un merecido prestigio en el mundo del cine –Oso de Oro en la Berlinale de 2009 por La teta asustada-. Sus películas, dotadas de una peculiar forma narrativa, todavía  no han cautivado al público de masas. La directora de Aloft –su título en inglés-, rodó sus exteriores de marzo a abril de 2013 en la provincia de Manitoba,  junto a la Bahía de Hudson (Canadá). La película está coproducida por España, Canadá y Francia y cuenta con un elenco de actores internacionales encabezado por Jennifer Connelly, Cillian Murphy, Oona Chaplin  y Mélanie Laurent.
 
Los esfuerzos de una madre por sanar a uno de sus hijos, la llevan a recorrer un largo camino interior desde la razón a la ilusión, hasta que un accidente trunca el sinuoso recorrido. A partir de ese momento la vida del hijo mayor y su madre se separan bruscamente para converger en un balsámico final.


Como el  gran vuelo circular del halcón, que vuelve a la mano del cetrero después de dibujar una gran órbita en el inmenso cielo, madre e hijo caminan en círculo hasta fundirse en un emotivo abrazo final.

En definitiva, una película que comienza cautivándote y acaba envolviéndote de magia y sentimiento.

martes, 5 de mayo de 2015

Thelonius Monk: Straght, no Chases


 Dir. Charlotte Zwerin (1988)







 "Tocaba cada nota como asombrado por la anterior, como si cada roce de los dedos en el teclado corrigiera un error y dicho roce a su vez deviniera un error a corregir y así la melodía nunca terminaba exactamente según lo previsto. A veces parecía que la canción acababa del revés o que se había construido toda ella a partir de errores. Sus manos eran como dos jugadores de raquetbol tratando de pillarse desprevenidos, sus dedos intentaban engañarse continuamente. Pero reinaba una lógica, una lógica exclusiva de Monk: si tocabas siempre la nota más inesperada emergía una forma, un negativo de lo que se esperaba de inicio. Tenías siempre la impresión de que en el centro del tema latía una bella melodía que había salido de espaldas, del revés. Escucharle era como ver a una persona inquieta, te incomodaba hasta que te inquietabas con ella."

 




Nunca pensé que se pudiera describir con tanta exactitud la singular manera de interpretar al piano del maestro Thelonius Monk, estaba equivocado. El texto que encabeza esta entrada está  extraído de la reedición de la novela de 1997 “Pero Hermoso: un libro de jazz”, de Geoff Dyer. El libro está basado en episodios y anécdotas de la vida de ocho mitos del jazz: Duke Ellington,  Lester Young, Thelonious Monk, Bud Powell, Ben Webster, Chet Baker, Charles Mingus y Art Pepper;  y compone un collage imprescindible para conocer y disfrutar de  la auténtica sustancia del jazz. 

En el capítulo dedicado a Thelonious Monk, se cuentan vivencias y se reproducen frases  que  también aparecen en la película que, sobre el mítico músico, realizó la documentalista Charlotte Zwerin.  

 


En 1988, Malpaso Company  –la productora de Clint Eastwod- produce el documental dirigido por Charlotte Zwerin: Thelonius Monk: Straght, no Chases. La película, elogiada por toda la crítica, da una visión diferente del genio del jazz Thelonius Monk. El proyecto surge cuando en la década de los ochenta se encuentra una gran cantidad de archivos visuales inéditos de Monk. Con este material, su directora construye un inmenso documental sobre la vida del pianista de bebop más influyente del jazz. Se mezclan imágenes de ensayos y actuaciones en directo de Monk y su grupo, así como entrevistas póstumas con familiares y amigos del músico. La figura de Eastwood y su pasión por el jazz, marcada en sus films desde el comienzo de su carrera como realizador,  juegan un papel decisivo en la financiación de la película de Zwerin.


 


 


Como estamos en un blog de cine, recordaré algunas películas de Eastwood donde el jazz está presente. En 1971, su primera película como director, Play misy for me, muestra fragmentos de actuaciones de Cannonball Adderley  y de Hohny Otis. La banda sonora de la celebérrima Los puentes de Madison (1995) rezuma jazz por los cuatro costados.  En la línea de fuego (1993), el veterano agente especial Frank Horrigan, lastrado por su fracaso en la protección del presidente John F. Kennedy durante su visita a Dallas en noviembre de 1963, cuando llega a su casa agotado después del duro trabajo de seguridad,  se relaja escuchando el King of Blues de  Miles Davis.


 


Mención aparte merecen las tres horas de Bird.  Estrenada 1988, un año antes que el documental de Thelonius Monk, cuenta sin recrearse en lo morboso, la llegada a Nueva York en 1940 de Charlie Parker, leyenda del jazz y padre de Bebop junto con Gillispie; las relaciones con sus compañeros músicos, las discográficas, el alcohol y las drogas; y su trágica muerte en 1955, a los 34 años, víctima de la depresión por la muerte de una hija y sus adicciones.  




Espero que el jazz, en algún momento de vuestra vida, os haga el camino más fácil.

 


martes, 3 de marzo de 2015

The Housemaid





Dir. Im Sang-soo (2010)



En 1960 Kim ki-young rueda Hanyo (The Housemaid), para Martin Scorsese: "Uno de los verdaderos clásicos del cine surcoreano”, al que califica como “un film intenso, incluso apasionadamente claustrofóbico”.







Cuarenta años más tarde, Im Sang-soo participó en la selección oficial del Festival de Cannes y Sitges 2010 con The housemaid, una acertada revisión de la cinta de 1960. Se trata de un drama psicológico en el que desde el inicio, con una sorprendente secuencia de un suicidio de una mujer en  una zona de ocio nocturno de una gran ciudad, nos sumerge en una turbadora y sórdida realidad. 








The Housemaid está magníficamente rodada. Dotada de una magnífica fotografía y una brillante puesta en escena, está acompañada de una excelente banda sonora.


La interpretación del quinteto protagonista es excelente, aunque por encima de todos sobresale la sobria interpretación de la gobernanta, la veterana actriz Yoon Yeo-jeong, que en algunos momentos nos hace rememorar el trabajo de la actriz Judit Anderson, como   Mrs Danver, ama de llaves en la película de Hitchcock Rebeca (1940).




Otra protagonista fundamental de la historia es la lujosa casa. Su fotografía, con largos plano-secuencia, el encuadre y la posición de la cámara, con maravillosos planos cenitales y picados, apoyan la tensión dramática de la cinta.



Por último, señalar que el desenlace de la película, pese a ser previsible,  sorprende en la forma de ejecutarse  -en la línea de los colegas contemporáneos de Im Sang-soo -.