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jueves, 4 de diciembre de 2014

Oh Boy


Dir. Jan Ole Gerster (2012)




https://www.youtube.com/watch?v=fhyvwb3L7fo


 Oh Boy es la crónica de veinticuatro horas de la vida de Niko; un joven que hace dos años que ha abandonado sus estudios universitarios y navega sin rumbo, sin trabajo, sin chica, sin café…, por el mar de la vida de una gran ciudad: Berlín. A lo largo de la película, Niko busca, en el estímulo y el disfrute del sabor de un café imposible,  el reposo necesario para poner un poco de orden a sus dudas existenciales: que quiero para mí, que busco, que espacio quiero ocupar y como quiero participar de lo que me ofrece la vida. Pero todo juega en su contra,  y lo cotidiano se conjura contra él para no poder concretar nada: su novia lo deja harta de su falta de estímulos, el padre descubre su mentira, una antigua compañera de colegio aparece súbitamente en su vida,…






Jan Ole Gerster, en su primera película, narra, en tono de comedia negra, el devenir del personaje protagonista. Para  dar credibilidad a su obra,  el autor se apoya en una bellísima fotografía en blanco y negro, una banda sonora excelente y la magnífica interpretación de Tom Schilling.  Las situaciones cotidianas que vive Niko,  por momentos,  nos trasladan, con otros paisajes, a las crueles e irónicas  situaciones  de After Hours, rodada en 1985 por Martin Scorsese,  o a las primeras comedias neoyorquinas de Woody Allen. 

 



En 2012, Oh Boy obtuvo 6 premios del Cine Alemán, entre ellos: el de mejor película, director y guión.




lunes, 3 de noviembre de 2014

Begin again



Para Carmen





Porque  sé que te gusta la engañosa fragilidad de Keira Knightley;  porque te  encanta su dulzura,  su inocencia, su extremada delgadez, su equilibrada belleza y, como Audrey Hepburn,  su rostro angelical.

Porque sé lo mucho que te gusta la música: el rock alternativo, la música indie, en definitiva la buena música. Porque te interesa el proceso creativo de las canciones y los nuevos recursos para su distribución. Porque no te sientes deslumbrada por la fama y el éxito; porque siempre eres capaz de encontrar en una canción un motivo para soñar.

Porque sé que pronto visitarás Nueva York, te pasearás por la orilla del Hudson y el puente de Broklim, por Chinatow, tomaras el metro de la gran manzana y te detendrás a escuchar la buena música en sus túneles, correrás por Central Park y caminarás con puntas de bailarina por el skai line de manhatan.




Porque sé que no te conformas con el mundo en el que te ha tocado vivir; porque desprecias el egoísmo; porque te creces ante la adversidad; porque la pasión es para ti un motivo para vivir y porque tus armas para luchar son: la solidaridad, la amistad y el amor.

Por todos esos motivos y muchos más,  te regalo Begin Again, la última película de John Carney.




Begin Again (2013)



Después de 8 años desde el estreno de Once, el irlandes John Carley estrena, con producción Usa, su nueva comedia-romantica-musical Begin Again. Sin la frescura y naturalidad de su anterior obra “Once”, pero igual de entretenida y emotiva, Carley repite una historia de amor y música donde nos cuenta, a través de varios flas-back como se conocen, en un día para olvidar, dos perdedores sin rumbo en Nueva York:  una cantante –Keira Knightley- y un productor –excelente interpretación de Mark Ruffalo-,  que caminan juntos hasta encontrar su anhelado espacio vital. Escuchamos y disfrutamos una buena banda sonora compuesta de 16 canciones escritas por Greg Alexandre, Líder de New Radicals y cantadas por los actores   Keira Knightley y Adam Levine.


jueves, 8 de mayo de 2014

Cine Regio. Sesión Contínua. La Conversación


Dir. Francis Ford Coppola (1974)







Cine Regio

Muchos recuerdos, emociones, y afectos de mi niñez y adolescencia, están unidos al cine Regio de Petrer. El Regio nace a principios de la década de los sesenta; durante muchos años, frente a su taquilla, bajo la amenaza de la pasajera frustración que se escondía tras el cartel de “completo”, se formaba  la larga cola de espectadores que buscaba la recompensa de una ensoñadora tarde de domingo. Reconvertido en un centro de ocio de una asociación festera, agotó su existencia en la  primavera de 1985.
Tenía un aforo de más de mil asientos;  para encontrar a los amigos, náufragos en un mar de butacas,  esperabas al “acomodador” detrás de unas pesadas cortinas, bajo el dintel de las puertas de acceso a la sala. Los intrépidos  “aposentadores”, como los guías de las películas de Tarzán, caminaban sigilosos y silentes, acechados por “los peligros” de la oscuridad que nos amparaba, identificados por el haz de  luz de su linterna de petaca que culebreaba toda la sala, en busca de asientos vacíos,  o de reconocibles rostros hipnóticos,  con ojos resplandecientes, ebrios de sueños, aventuras y deseos.
En estos cines, el más fuerte de los amigos ejercía de “porteador”;  era el encargado de abastecernos de bebidas y víveres, conseguidos en una feroz pelea, desde la tercera o cuarta fila de la atiborrada barra del bar-cantina. Siempre se proyectaban dos películas en sesión continua, en tres pases de lunes a viernes, y cuatro pases los sábados y festivos. Los domingos, a la pelí que llamábamos “la buena” le adjudicaban el primer y tercer pase, y a “la mala”, que a menudo era la mejor, le correspondía el segundo  y el final de la programación. Entrabas al cine a las cuatro de la tarde y salías a las 10 de la noche; era nuestro lugar  de merienda, de ocio, de reunión e incluso de juegos y primeros devaneos con las amigas. Se programaba siempre un “estreno”, del que habían pasado  mínimo dos años hasta que llegaba a la pantalla del cine del pueblo, y como segundo plato, algunas veces con fortuna, reponían grandes clásicos de películas en blanco y negro,  que no tenían buena aceptación entre la concurrencia por falta de color.
Pues bien,  llego el momento de hacer honor al título del blog con una película, que de existir actualmente  en las salas comerciales el formato de sesión continua de las antiguos cines, sería una película de las “malas”,  de las de segundo plato, es decir:  las mejores, las imprescindible, y que por el tiempo transcurrido desde su estreno, cuarenta años, muchos de los jóvenes aficionados al cine no la conocen. 





La conversación


En 1974 el presidente Nixon dimite tras entregar las cintas magnéticas de conversaciones grabadas en las oficinas de la Casa Blanca. Las cintas revelaban que se había intentado obstruir a la justicia en la investigación del allanamiento, por cinco hombres de la CIA, en la sede del Comité Nacional del Partido Demócrata en el complejo de Oficinas Watergate.
En 1974, entre el Padrino I y el Padrino II, influenciado por el caso Watergate, Francis Ford Coppola estrena La conversación. Su protagonista,  Harry Caul,  es un mercenario del espionaje que se dedica a grabar conversaciones privadas con métodos sofisticados.  Es un hombre solitario, parco en emociones y palabras, que  protege con afán su vida privada; durante su último caso, donde tiene que registrar las conversaciones de una joven pareja en un parque público, sufre un proceso que le lleva a buscarse a sí mismo a través de los sonidos y  de  los diálogos grabados a los amantes, que escucha repetidamente, intentando dar sentido a sus obsesiones. Coppola bucea en el interior de las vidas de sus personajes, aparentemente poco interesantes, repletos de contradicciones, pero que nunca dejan  que  se refleje nada más allá de la frialdad de sus caras. 
 

Para apoyar el mundo interior del protagonista, que interpreta magníficamente Gene Hagman,  y la estrategia de la puesta en escena, Coppola bebe de manera indiscutible en las fuentes de Antonioni, en concreto de Blow Up (1966). La película cuenta con un montaje de sonido excepcional,  y una banda sonora maravillosa que acrecienta la sensación de zozobra del protagonista.

No puedo cerrar esta entrada sin comentar, que La confesión arranca  con un gran primer plano de más de dos minutos, donde Coppola sienta las bases por las que se va a mover toda la historia hasta su conclusión en otro escalofriante y crudo plano final. 
 

lunes, 10 de marzo de 2014

The Selfish Giant


The Selfish Giant (2013)

El gigante egoísta es la primera película de la directora Britanica Clio Barnard. Su obra es una revisión, inspirada en la vida real, del cuento con el mismo título de Oscar Wilde.


En la reinterpretación de la fábula de Wilde, el jardín del gigante donde juegan los niños es ahora una chatarrería en la que su propietario, el egoísta  Kitten, se relaciona con adolescentes que buscan satisfacer sus necesidades  trapicheando con el cobre y la chatarra, o cuidando y montando los caballos a los que es aficionado el chatarrero. Al igual que en el cuento de Wilde, un suceso dramático desencadena un cambio de actitud en la relación  de explotación que une a Kitten con  los dos jóvenes protagonistas.


La película dibuja un retrato sincero, conmovedor y debastador de la amistad entre dos adolescentes, Arbar y Swifty, enmarcada en una trama social que recuerda a la filmografía de Kean Loach, donde las familias desestructuradas y  la falta de respuesta  de las instituciones constituyen el paisaje donde se mueven sus personajes.


Los niños, Conner Chapman –el hiperactivo Arbar-   y Shaum Thoms –el reflexivo y simpático Swifty-, en su primer trabajo para el cine, realizan una magnífica interpretación en las que sus papeles, tan diferentes, se complementan perfectamente a lo largo de todo el film.

La realizadora Clio Barnard obtuvo en el 2013 el premio en el festival de cine de Estocolmo y el premio Europa Cienemas de la quincena de realizadores del festival de Cannes.


jueves, 27 de febrero de 2014

III Mi particular trilogía de la venganza



Park Chan-wokk. LA TRILOGIA DE LA VENGAZA


En Corea, Park Chan-wook (Seúl, 1963) es el máximo exponente de la corriente cinematográfica llamada Tercera Vía que se ubica entre el cine comercial y el cine artístico.



El reconocimiento en los festivales europeos de Oldboy (2003), mejor película en el Festival de Sitges 2004 y ganadora del Gran Premio del Jurado en Cannes, proyecta a su director Park Chan-wokk en el mercado internacional del cine. Oldboy junto con Sympathy for Mr. Vengeance (2002) y Lady Vengeance (2005) forman la llamada “trilogía de la venganza”





El detonante que pone en marcha “la maquina reparadora de justicia” en Sympathy for Mr. Vengeance, es la desigualdad de las clases sociales ante la solución de un problema vital. La hermana del protagonista necesita un trasplante de riñón para sobrevivir; su protector hermano carece de recursos económicos y acaba de ser despedido de su trabajo. Bajo esas premisas se precipitan los acontecimientos  que trascienden a la voluntad de decidir de los hermanos.





Oldboy está basada en un manga japonés. El intérprete principal sufre un secuestro inexplicable que lo tiene apartado de su mundo durante 15 años. Durante ese tiempo su obsesión es encontrar respuestas a lo sucedido  y planificar la venganza; “buscar venganza se ha convertido en parte de mí”, dice el protagonista a modo de justificación de sus actos. La película, con unos magníficos recursos visuales y una excelente banda sonora,  sorprendente desde su inicio; la acción fluye  como un río de lava que lo destruye todo a su paso hasta llegar a la tragedia final preñada de excesos, emociones, transgresiones y contradicciones.





La saga de la trilogía termina con Sympathy for Lady Vengenace. Una joven es condenada injustamente a la cárcel en la que durante sus años de cautividad madurará su particular venganza. Empeñada en sobrevivir a su odio, reconstruye el guion de unos sucesos de los que ha sido incriminada y planifica el castigo en el que deben participar todos los que se sienten víctimas del cruel criminal. La magnífica banda sonora, y las imágenes entre impactantes y poéticas, tienen un papel preponderante en la película, sello inconfundible de Park a lo largo de toda la trilogía.





Querido lector, si has sido capaz de leer hasta aquí, ya te abras dado cuenta que ésta es mi particular venganza. No hagas caso, no te creas nada de lo que te he escrito, sólo te pido que seas curioso, que te abras y te empapes de sensaciones hasta hacerte estremecer, que sean tuyas, que no tienen porqué coincidir con las de nadie y menos con las de este distraído y humilde bloguero…faltaría menos.