Dir. Aki Karismäki (2002)
El finlandes Aki Karismäki es el director de cine que más me ha
sorprendido en este último año 2012. Pese a su veteranía, nació en 1957, y su
reconocido prestigio, no conocía su obra. Mi primer contacto con su cine fue
la cinta Le havre. Desde ese
momento quede impresionado, y la inquietud por saber más me llevo a sus anteriores
películas de las que, como ya he comentado, nada sabía. La chica de la fábrica
de cerillas y Un hombre sin pasado confirman todas las gratas sensaciones
que me proporcionó Le Havre. Maravillosos diálogos, personajes sencillos y
desclasados, guiones fáciles, tratamiento de la luz y del color; todos estos elementos, añadidos a un
conjunto de sensaciones creadas desde las pequeñas cosas, me hicieron gozar de
su poesía en cada plano a pesar de
la dureza de las historias que cuentan.
Unos tipos dan una paliza y asaltan a un
hombre que duerme en el banco de un parque hasta dejarlo moribundo. Como
consecuencia de los golpes recibidos pierde la memoria y su identidad, pasando
a ser un hombre sin pasado. A partir de este comienzo, Karismäki nos relata, con absoluta sencillez y naturalidad, la
relación sentimental entre el protagonista, indigente y sin recuerdos, y una voluntaria de una organiziación de
caridad que se dedica a ayudar a los desamparados de lo suburbios portuarios de
Helsinki.
Pero Un hombre sin pasado todavía nos ofrece
más; nos permite conocer como viven y como se relacionan los marginados de
Helsinki, los desheredados de los solares cercanos al puerto, que códigos de
conducta tienen y sus mecanismos de comunicación
Afortunadamente mi curiosidad por otras
cinematografías, por el cine invisible, me ha transportado a la Finlandia y al
universo de Karismäki, una ventana al mundo que parece una fusión entre el
realismo de las pinturas de Hopper y el cine neorrealista italiano.
Ojalá que estas líneas sirvan para compartir
con algún lector de este humilde blog las emociones contenidas en la historia
de “Un hombre sin pasado.



