Dir. Ruben Östlund (2011)
Basada en hechos reales, PLAY cuenta la historia de una pandilla de niños negros y pobres, que se sirven de los prejuicios sobre ellos para robar a niños blancos acomodados.
Partiendo de ese planteamiento, el director juega con los escrúpulos del público para aflorar nuestras miserias y hacernos pensar en la facilidad que tenemos para intercambiar nuestros roles sociales. La imagen estigmatizada del hombre negro a la hora de crear un sentimiento de amenaza, la conducta de los adultos blancos maltratando “por su bien” a niños inmigrantes, ya de por si doblemente vulnerables, nos genera una reflexión sobre: la pobreza, el miedo, la segregación, el odio y nuestras normas de convivencia. Ruben Östlund deja al espectador el posicionamiento moral hacia lo que sucede en pantalla.
Con su característico estilo distante
de planos largos y fijos, te hace sentir un espectador curioso en todas las escenas, amplificando nuestra atención para observar todo lo que sucede en el plano, y relacionar
a los personajes dentro del cuadro.
En definitiva una descripción de
una sociedad de clases, en este caso la sueca, pero que podría ser cualquier
otra, de unos suecos contra otros que
intercambian los papeles. Quién roba a quien?, quién amenaza a quien?, quién extorsiona?,
quién agrede?, quién mete miedo?… En definitiva, como ya he comentado antes, un
permanente cambio de roles.

