Dir. Ulrichs Seidl (2012)
En las maravillosas y salvajes playas de arena
que bañan la costa de Kenia, jóvenes y atléticos negros esperan, pacientemente
detrás de una una cuerda, a las orondas
turistas tumbadas en las
hamacas dispuestas a refrescarse
después de tomar el sol. Una vez franqueada la separación impuesta para
salvar del acecho de los jóvene a
las “sugar mamas”, se abre el mercado y todo se vende y todo se compra.
El “turismo sexual de abuelas” prolifera en
las playas keniatas, una de cada cinco mujeres de países ricos que acuden allí
lo hacen en busca de sexo. El pirómano Ulrichs Seidl se aleja de los lugares
comunes de esta práctica de ocio perversa y retrata con su habitual mirada
turbadora, libre y punzante, una realidad que pretende ser mostrada sin
rigideces. La pobreza, el interés, la soledad, la necesidad de sentimientos
vitales como el amor, la felicidad, el cariño, se muestran con crudeza y
tristeza. Ulrich rueda, sin dogmatismo, amalgamando
cine de ficción y documental, con potentes imágenes de una realidad dura
y nos hace reflexionar sobre dualidades que se difuminan hasta hacerse una
sola, rico-pobre, amor-sexo, explotado-explotador, juventud-madurez, alegría-tristeza, risa-llanto.
