Una persona mediocre, que huye de las relaciones personales, oficinista de una compañía de seguros en Austria, el dibujo de cualquier persona que se diluye entre la multitud, mantiene secuestrado en su casa, cerrada a las miradas del exterior, a un niño alemán.
Sin ninguna concesión al morbo, cuenta con una sencillez extrema las rutinas cotidianas de un pedrastra y la dificultad que tiene para ocultar sus perversos y criminales hábitos. También podemos contemplar las ambiguas relaciones con sus vecinos, compañeras de trabajo y escasos amigos, con el objeto de no levantar sospecha de su conducta.
La primera película de Markus Scheinzer, director de casting de Michael Haneke, perfila en todo momento el cine inquietante y estremecedor de su maestro, y consigue lo que se propone al mostrar con simplicidad y realismo la sórdida vida del protagonista.
El cine austriaco de las últimas décadas retrata, a menudo, cruelmente su realidad social o sus tabúes. Películas como Import/Export ó Paradiee: Love del destacado director Ulrich Seidl, el primer Haneke, o cintas más recientes como Atmen del director y actor Karl Markivics o Michael , son la confirmación de esa percepción.
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martes, 8 de enero de 2013
Michael
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